Quien es Dolce&Gabbana

No es fácil circunscribir en una definición el universo Dolce&Gabbana.
Un mundo hecho de sensaciones, tradiciones, cultura, mediterraneidad.
Domenico Dolce & Stefano Gabbana han hecho con sus apellidos un marca conocida en todo el mundo, fácilmente reconocible por su glamour y su gran versatilidad.

Dos diseñadores que han sabido hacer de su italianidad un estandarte.
Dos diseñadores que han sabido interpretar e imponer al mundo su estilo sensual y único.
Dos diseñadores adorados por las estrellas de Hollywood, que han hecho de ellos sus benjamines; dos diseñadores que visten a todas las estrellas de rock del momento, que los han elegido como líderes indiscutibles.
Los diseñadores de Madonna, Mónica Bellucci, Isabella Rossellini, Kylie Minogue, Victoria Beckham, Angelina Jolie.

La mujer Dolce&Gabbana es una mujer fuerte, que se gusta y sabe que gusta.
Una mujer cosmopolita, que ha recorrido mundo pero no olvida sus raíces.
Una mujer que viste indiferentemente guêpière extremadamente sexys o sujetadores a la vista bajo prendas transparentes, contraponiéndolos a masculinos tejidos de raya diplomática con corbata y camisa blanca o a la camiseta de hombre, pero siempre llevando tacones que le dan en todo caso un caminar extremadamente femenino y sexy. Adora la masculinísima gorra originaria de Sicilia y el rosario de la primera comunión, que lleva como collar: puede ser indiferentemente manager, mujer, mamá, amante, pero siempre y en todo caso mujer hasta el fondo.

Y lo mismo vale para el hombre.
Relajado, se viste para sí mismo, un poco hedonista, muy atento a los particulares.
Ama todo lo que no lo encierre en esquemas, está libre, y goza de éxito.
Puede ir al despacho con un impecable traje de raya diplomática o, indiferentemente, con los vaqueros desgarrados y una blazer. Es uno que dicta las reglas, no las padece: de gran carisma, impone sus tradiciones poniéndose la gorra, el chaleco y la imperecedera camiseta blanca.

He aquí porque Domenico Dolce & Stefano Gabbana son siempre noticia: sus prendas hablan por ellos, su estilo inconfundible manda mensajes bien precisos en un lenguaje siempre igual, pero paradójicamente siempre diferente, en continua evolución y en todas las lenguas del mundo.

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